ACERCA DE LAS AUTORAS

domingo, 4 de abril de 2010

DE ARCANOS Y OTROS SIGNOS DE MIGUEL MARCOTRIGIANO LUNA

Liduvina Carrera

Se puede decir que cuando un Poeta inspirado escribe Versos, se halla ante una revelación de la Verdad, lo mismo sucede con el Adivinador porque, al acudir a las cartas del Tarot, proyecta su visión hacia planos esotéricos; éste no está muy lejos de aquél y ambos procuran, cada uno a su manera, un acercamiento a otras realidades intangibles.

Estas líneas pretenden la significación compleja engendrada por la totalidad de los signos que reposan en el último libro de Miguel Marcotrigiano (l994), De arcanos y otros signos. Conociendo que la sigficación de una texto poético se produce, según Talens, "por la composición", nos dedicaremos a este elemento significante global con significado propio; porque asume todos los significantes y significados textuales en forma parcial, sin confundirse con ellos y se ofrece totalmente al lector connotándolo restrospectivamente al final .

El libro mencionado, De Arcanos y otros signos, promete un panorama singular en cada uno de los poemas/textos; pero al final, cuando todos los significantes y significados parciales lleguen a la plenitud de su connotación, aparecerá la fórmula mágica: "el Poema es al Poeta, lo que el Adivinador a las cartas del Tarot". En efecto, estos elementos conformarán un todo conductor hacia un mismo camino; porque la verdadera lectura del Tarot derivará tanto del conocimiento de las combinaciones de los Arcanos , como de la influencia de unas cartas sobre otras. Cuestión similar sucederá con la lectura de un libro de Poesía, ya que surgirá de la interpretación dada a las diferentes combinaciones de los poemas. Si el Tarot ha constituido un intento del ser humano para encontrar, mediante 78 figuras, el sistema mecánico que respondiera a un sin fin de misteriosas preguntas sin respuestas, la Poesía también hablará con el lenguaje de los símbolos, idioma universal del sub-consciente.

De Arcanos y otros signos pertenece a la Colección "La Hoja Murmurante", una Separata de Arte Literario, publicada por la Editorial "La Tinta del Alcatraz" de México. Bajo los epígrafes de Emanuel Swedengorg: "Deseo tener ataduras cósmicas y no cadenas terrestres" y de C. Cavafy: "Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes, ni al feroz Poseidón has de encontrar, si no los llevas dentro del corazón, si no pones ante ti, tu corazón"; el autor Miguel Marcotrigiano da las primeras claves para la interpretación de su texto poético.

La primera cita remite a la sabiduría universal, a la herencia cósmica de civilizaciones desaparecidas, cuyo legado de erudicción y compendio de observaciones astronómicas ha llegado hasta nosotros en forma de mazo de Cartas o Naipes; el segundo epígrafe alude a la esencia de la Poesía, grito del alma, insinúa la resonancia del espíritu y la sensibilidad del Poeta.

La obra de Marcotrigiano ofrenda diez poemas titulados sugestivamente:

Arcano VI "A la sombra de Isis..."
Arcano IX . "Ahí está..."
Arcano X . "Es posible..."
Arcano XIV . "Quien lleva el ánfora..."
Arcano XVI ."Si el rayo..."
El Loco . "Soy..."
Femme Fatale . "Tentación dispuesta..."
Poeta Golem. "Juega con las letras..."
Devoradora de sí. "Se retuerce y contorsiona..."
La rebelión de los sexos. "Alguna vez..."

El Tarot, a quien Miguel Marcotrigiano hace referencia expresa en los títulos de sus poemas, es uno de los métodos más antiguos, utilizado por el hombre para pronosticar su futuro; las barajas, según Repollés Aguilar (l979), "se relacionan entre sí de acuerdo a las complicadísimas leyes de lógica combinatoria".

Se cree que los 22 Arcanos Mayores constituyen "una completa representación del paso del hombre por el mundo. Por eso se han estudiado curiosas correspondencias con la Cábala, con la Alquimia y, modernamente, con las teorías jungianas. En el Libro de Thoth, se contienen los grandes misterios de la civilización trasmitidos en forma de barajas o naipes de 78 figuras. Estas se encuentran divididas en tres grupos principales: 22 cartas llamadas Arcanos Mayores , 16 cartas denominadas Arcanos Menores y 40 cartas restantes, que sirven para explicar la diaria vida profana del ser humano.

La división del Tarot egipcio alude al número tres que en la antigüedad simbolizaba a los tres mundos integrantes del universo: el mundo material y tangible, el mundo intelectual o mental -que crea las ideas y el pensamiento- y el mundo divino, correspondiente a Dios.

Aparentemente el Tarot es un juego de cartas; sin embargo, se trata de un antiquísimo libro de jeroglíficos, proveniente del antiguo Egipto. Los símbolos ocultistas revelan aspectos de la realidad que desafían al conocimiento racional y solamente la imaginación es la encargada de revelar sus secretos.

Cada composición poética del texto De Arcanos... representa una carta del Tarot y, además de remitir a su referente, el poeta ha dado las claves para la interpretación de sus anhelos.

El primer poema del texto, titulado Arcano VI , comienza con las palabras: "A la sombra de Isis..."; desde esta primera línea, se puede observar una de las claves del escritor: el nombre de la diosa Isis, deidad egipcia, que personifica el principio femenino de la fertilidad. En las cartas, el Arcano VI se identifica con Los Enamorados, quienes revelan la posible solución a un conflicto del destino. Dicha carta está identificada con el número VI de la serie e indica tensión y ambivalencia. El autor se dirige con ella a las parejas jóvenes quienes aún no han consagrado su amor con los hijos. Este naipe, a veces, da interpretaciones negativas que corresponden a separación, divorcio o dificultades sexuales. Muchas veces denota la propia insatisfacción, las parejas buscan sólo el placer y no el verdadero amor, por eso el escritor alude a que los amantes: "muestran profundidades / dejan en libertad / las emociones".

Otra interpretación sugerida por este Arcano, se relaciona con la decisión que debe tomar un viajero de salir solo, sin ayuda de nadie en su camino por la vida; el hombre, aunque esté enamorado y tenga con quien compartir sus experiencias, siempre habrá de tomar sus propias decisiones. El naipe simboliza todo lo que forma parte de la vida del ser humano, tanto lo positivo como lo negativo. Significa antagonismo y equilibrio a la vez: "Resignados / corren con la consecuencia/ de esta costumbre animal/ que tenemos / de no permitir / a ninguna hoja /permanecer en el árbol". Se podría remitir la idea a los diferentes poemas que conforman un corpus y que luego, según el intelecto o quizá el corazón, será organizado por el propio poeta antes de ser llevado a publicación. Recordemos a Bachelard (l982):" La palabra es un brote que pretende dar una ramita"'

En términos sicológicos, el Arcano VI propone una cualidad sintetizadora del dios griego Eros, quien suaviza las anomalías y antagonismos entre los enamorados para abrir el camino hacia la futura unión.

El segundo poema del texto, Arcano IX, inicia su canto de la siguiente manera: "Ahí está..." y continúa: "impávido/ el que ha caído/de las aguas superiores/ y ahora se regocija/en los abismos". Se correlaciona con el Ermitaño o Eremita, figura representativa del maestro culto que trabaja silenciosamente en busca de la sabiduría. De igual forma, un poeta inspirado medita para: "Descansar en el corazón de las palabras, ver con claridad en la célula de un nombre, sentir que es un germen de vida, un alba creciente...El poeta dice todo esto en un verso", como diría Bachelard.

El Ermitaño es el último estadio de la primera mitad de la pesquisa del Tarot. Personifica al Sabio Anciano, al maestro que a veces se aparece en sueños o visiones y señala la trama de los hilos en el entretejido del caos aparente de la vida. El poeta, como tal, también teje su poema y-como se lee en los versos de Marcotrigiano- "se complace/en vivir poseyendo secretos/ para no utilizarlos nunca". Porque todo poeta "siente" la inspiración, se complace en ella y la "trabaja" para cultivo del espíritu.

En su aspecto negativo, el Ermitaño muestra el aislamiento, el dogmatismo terco, el individuo incapaz de adoptar ideas nuevas y desechar las viejas, al que va despacio y siempre receloso. ¡Cuántos poetas, quizá, se han intoducido con mesura y recelo en los nuevos cánones de la Poesía!.

En las siguientes líneas, se lee: "A veces/el maestro nos ofrece un pliegue/ de su manto/ y nos convierte/ en seres solitarios", es obvio que se refiere a la carta en su aspecto negativo, porque es símbolo de la frustración. Puede significar amores traicioneros, pero también amistades sinceras. El Arcano del Ermitaño indica orden, sitema para la investigación y para el estudio. Es el signo de la razón y del trabajo mental: "Se complace /en vivir poseyendo secretos". Si nos remitimos al hecho poético, el autor ordena sus ideas ayudado por la poesía, como diría Bachelard: "repentinamente una imagen se sitúa en el centro de nuestro ser imaginante, reteniéndonos, fijándonos, infundiéndonos ser. El cógito está conquistado por un objeto del mundo, un objeto que por sí solo represente al mundo. El detalle imaginado es una punta acerada que penetra al soñador, originando en él una meditación concreta".

El poema Arcano X comienza así: "Es imposible / que alguien suba a las montañas/ sin el recuerdo de las algas". Su simbología se refiere a La Rueda de la Fortuna. Es es círculo de perfección, orden interior y totalidad psíquica. En la antigua astrología la Rueda significaba la vida del espíritu que consiste en nacer, evolucionar, desencarnar y más tarde volver a nacer. Siempre hay un movimiento de ascenso constante hacia el infinito. Bachelard pareciera recordar este aspecto cuando, al referirse a las soledades primeras, comenta: "toda nuestra infancia debe ser imaginada de nuevo. Al reimaginarla tendremos la suerte de volver a encontrarla en la propia vida de nuestras ensoñaciones".

Todo Poeta reconoce las leyes que gobiernan la vida y la muerte, el principio de cambio dentro del cual no hay nada constante, nada se puede aprehender y retener con seguridad: "Allá en la cima/ siempre lo espera/una esfinge de soledad/ reflejando en su rostro/ la rueda fatídica/ o las olas del caos", escribe Marcotrigiano. La parte negativa de la Rueda muestra al individuo incapaz de sacar enseñanzas de sus propios errores, porque se siente prisionero constante de lo reservado por los hados .

El canto titulado Arcano XIV se ofrece de la siguiente forma: "Quien lleva el ánfora/ entre nosotros/ no posee alas". El naipe se corresponde con La Templanza y simboliza las estaciones del año: el agua que es vida, la energía vital en trasmutación; se transforma la oscuridad en luz y la noche en día.

La Templanza es el "Angel del Tiempo" y concuerda con las teorías de la reencarnación o renovación de las células del cuerpo o la continuidad de la conciencia después de la muerte. Marcotrigiano escribe: "/Sin embargo /pacientemente /vierte los sentimientos/ en un río de aguas/ ahora doradas" y en el último término, doradas, parece aludir a una renovación evidente, a un cambio, reforma...variación. Vale recordar que en Alquimia, el ángel simboliza la sublimación y la ascención de un principio volátil, espiritual.

Cuando esta carta es leída como predicción, la Templanza, significa "suerte para las amistades, para producir buena impresión y afectos para figurar en sociedad". Aunque el poeta portador del ánfora -recipiente/poesía- no posea las alas que equivalen a la espiritualidad, imaginación y pensamiento, según Cirlot, no dejará de escanciar sus sentimientos en el río-poema de las aguas doradas; porque, este hecho renovará su espíritu no como consecuencia ni proyección de lo real, no como descripción ni comentario; sino para: "extraer de la fugacidad temporal algo del mundo en que nos encontramos" (Talens).

El poema Arcano XVI alterna con La Torre o Casa de Dios. Su figura significa el poder material, la riqueza y la vida individual dedicada a todo lo concreto. Comienza este canto con las palabras: "Si el rayo/ solo matara reyes y arquitectos/ y las piedras cayeran/ únicamente /en la tierra". Como se puede observar, aparece una serie de elementos corpóreos: "piedras y tierra", y otros correspondientes al poder temporal: "reyes y arquitectos". Frente a estos símbolos tangibles, añade: "Pero algunas van a dar al mar/ y asesinan quimeras", que corresponden a los sueños, las pasiones y los sentimientos de los seres humanos.

El Arcano representa al soñador, al hombre quimérico que nada hace por sus sueños, la eterna vigilancia que todo lo ve ¿Quién más soñador que un poeta?, ya lo recordaba Bachelard cuando aludía al tema: "El soñador de palabras" y se refería específicamente a los cantores líricos. Al fin de cuentas, esta carta del Tarot indica la vida efímera, perecible, transitoria, a pesar de sus vanidades. Por ello, Marcotrigiano canta a la fragilidad humana, a la muerte de los sueños y de las quimeras.

El Loco es el poema que atañe al Arcano Mayor sin número o Mate. Su parte superior existe, pero está vacía, sin ninguna indicación numérica. A veces se le llama Lámina XXII o Lámina O. De esta manera es presentada en el texto del poeta: "Soy/ el que carece de cifra/ Casi vacía mi cabeza /camino al margen de todo/ con el débil recuerdo de un lastre".

Quien es capaz de entender al Loco, entiende al microcosmos, considerado como el resumen de todo lo existente. Nadie ha podido interpretar debidamente esta enigmática figura del Tarot. El Loco se burla y no se preocupa por los peligros que lo pueden acechar en su camino, porque sabe que es vulnerable pero inmortal y es capaz de decir: "A ratos/ intento inventar el orden/con un residuo de lucidez".

Este personje ha completado su viaje y marcha alegremente por el mundo, cuyo aspecto ha transformado mediante su propia evolución interior: "Soy /el que amenaza/ con la caída definitiva". Como no teme por su seguridad, tampoco se identifica con su personalidad terrena; por eso, prosigue su camino sin importar que un perro le muerda la pierna o que represente la fatalidad implacable que nos hace expiar las culpas: "el emblema de la traición".

Con la lectura del naipe, también será posible conocer que donde antes hubo desesperación, ahora hay satisfacción, donde imperaba la discordia, ahora hay armonía, donde todo lo llenaba la más árida fealdad, ahora hasta el menor detalle del universo resplandece de significativa belleza porque el Loco es: "El que nació/ -acaso injustamente-/bajo el signo secular/ del Libro de Thot".

El dios Thoth era un demiurgo de gran importancia y el pueblo lo llamaba "Señor de las palabras divinas". Era considerado como el inventor del lenguaje hablado y de la escritura. Así como de las fórmulas mágicas que dominaban hasta los propios dioses, Thoth era la inteligencia divina, el Verbo divino y, por consiguiente, el Verbo encarnado. Era el escribano de los otros dioses, estaba encargado de prever el futuro y de conocer el destino de las personas y de las almas. Recordemos el proverbio "de poetas y locos todos tenemos un poco" y, que un Poeta ¿No será el escribano de los dioses cuando hace verbo su inspiración?.

Los cuatro últimos cantos, integradores del libro de Marcotrigiano, no han sido leídos como textos sueltos, sino que en conjunto se han revelado como un elemento integrador, del cual se sospechaba desde la primera lectura del texto. Los poemas titulados: Femme Fatale, Poeta -Golem, Devoradora de Sí y La Rebelión de los Sexos, fundamentan la propuesta inicial de estas líneas: Las cartas del Tarot se corresponden con la Poesía y el Iniciado o Adivinador, coincide con el Poeta, quien es capaz de conciliar conceptos, al parecer tan opuestos como fe y razón, ciencia y creencia, autoridad y libertad.

Si nos detenemos en el primero de ellos, Femme Fatale, se puede observar un paralelismo semántico en lo que corresponde a las cartas del Tarot y una Poesía: "Tentación dispuesta/en el camino/para impedir que sigamos/ nuestra ruta". Si se toma en cuenta la acepción de las cartas, siempre el hombre ha deseado conocer su futuro y la sabiduría universal que va mucho más allá de un juego o pasatiempo. El hombre es detenido en el camino por El Tarot, uno de los métodos más antiguos, utilizado para pronosticar el porvenir. Ya hemos comentado que las barajas se combinan entre sí por leyes lógicas.

Si se ilustra la connotación de Femme Fatale como Poesía se podría recordar a Lezama Lima (l98l) cuando escribía: "Es para mí el primer asombro de la poesía, que sumergida en el mundo prelógico, no sea nunca lógica. Como buscando la poesía una nueva causalidad, se aferra enloquecedoramente en esa causalidad. Se sabe que hay un camino para la poesía, que sirve para atravesar ese desfiladero, pero nadie sabe cuál es ese camino".

"El impedimento a seguir la ruta", aludido en el poema, siempre significará un cambio en la vida, en cualquiera de sus proyecciones semánticas: "naipes" o "poesía". Cuando el poeta escribe: "Hijas de un río /y de una ninfa/ mutadas en monstruos/ por la mano de Circe", recuerda que El Tarot es una verdad demostrable que habla con el lenguaje de los símbolos y que la Poesía es una verdad del alma, que también interpreta los sueños con sus giros.

A las Cartas y a la Poesía, "El Destino/ les dio a beber/ de su tristeza de siglos" y son poseedoras de verdades, pero hay que saberlas interpretar. A veces El Tarot tiene interpretaciones nefastas, depende de cómo salgan sus cartas o de la posición sobre el tapete donde se las "ha echado"; de igual manera, algunos Poemas son expresiones vividas de dolor y de odio: "No pueden lograr /con su cuerpo/lo que su rostro pide/en dulce canción".

El poema Femme Fatale concluye con líneas aún más llamativas: "Pero está escrito:/No podrán con los descendientes de Orfeo". "Los descendientes de Orfeo" puede relacionarse con los Adivinadores y con los Poetas. Orfeo conoció los secretos del Hades y también la belleza del Canto. Lezama Lima aludía a que "El Orfismo (...) establecía como un círculo entre el dios que desciende y el hombre que asciende como dios (...) Tanto la luz como (...) sombras, penetran en las posiblidades del canto, hasta en el sombrío Hades".

Concluye su poema Marcotrigiano: "Una sola palabra de su canto/ bastará para que se arrojen al mar/ y queden convertidas en rocas/para siempre". Como se puede observar, se puede referir indistintamente a "la revelación" de la Poesía -entendida como inspiración- y a la manifestación de las Cartas. Recordemos que todo depende la la influencia que tengan unos naipes sobre otros o unos poemas con respecto a los demás. Couste A. (citado por Repollés) comentaba que el uso del Tarot "implica un acercamiento esotérico y un acercamiento poético a la lectura de cada mesa adivinatoria". (Cursivas añadidas).

En Poeta-Golem, se lee: "Juega con las letras/ las combina/ y crea/finalmente/ de una masa informe/al portador de la palabra". ¿No se vislumbra la imagen del Poeta que "juega" con sus versos o del Adivinador, con los naipes?. Recordemos que tanto la Poesía como el juego del Tarot consisten en la combinación de elementos, sean éstos versos o cartas. "La palabra" aludida en los versos, podría leerse por una parte, como la Inspiración y por otra, como la Revelación esotérica, según se refiera a una u a otra interpretación.

En el poema Devoradora de Sí, también es posible una doble lectura. Cuando el poeta manifiesta en su obra que: "Se retuerce y contorsiona/ con sed ardiente/ e impulso ciego/ intentando devorarse/ eternamente", bien puede referirse a la Poesía como búsquda de la verdad o a las Cartas, susceptibles de infinitas aplicaciones para resolver los mayores problemas filosóficos. El mismo juego con las imágenes realiza un versificador, que un experto conocedor de naipes taróticos con las combinaciones de sus cartas .

Cuando Marcotrigiano escribe: "Cambia siempre/ de formas y actitudes", es posible remitir el pensamiento a las diferentes formas de "echar las cartas" o "la diversidad de versos que se combinan en un poema".

En la última poesía ofrecida por De Arcanos y otros Signos, titulada "La Rebelión de los Sexos", leemos: "Alguna vez/ se liberarán los sexos/ de los seres a que pertenecemos / y fijarán a los nuestros/ sus rostros ventrales/. Sólo entonces habremos probado/ que podemos trascender/ las costumbres iniciáticas". Con las palabras finales, el escritor invita a buscar las claves del destino en la Poesía/Tarot, con la ayuda del principio esótérico de la Creación. La Poesía será para los Poetas lo que las cartas del Tarot para los Iluminados ; "jugar a las cartas" o "escribir poesía" va mucho más allá de todo pasatiempo; porque el lenguaje de sus símbolos constituye una manera de representar el "paso del hombre por el mundo".

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