ACERCA DE LAS AUTORAS

miércoles, 28 de abril de 2010

LA EXPERIMENTACIÓN NOVELESCA EN LA ESTRUCTURA DE EL FALSO CUADERNO DE NARCISO ESPEJO DE GUILLERMO MENESES

Mireya M. Vásquez Tortolero

Guillermo Meneses (1911-1978), es uno de los escritores más importantes de la vanguardia venezolana. Se inicia como escritor hacia la década del 30. Hace su entrada en las letras venezolanas en el grupo “Elite”. Liscano (1973:49) ubica a este escritor en lo que el llama el “segundo tiempo” de la novela venezolana (aquellos escritores que inician su producción literaria a partir de 1928). Publica en 1952 su novela El Falso Cuaderno de Narciso Espejo, obra que dio un vuelco total a la narrativa venezolana.. Ésta se había mantenido dentro de la lógica de lo dogmático, la descripción objetiva de la naturaleza, la palabra interpretativa del significado e instrumento ornamental. Las obras de Gallegos, con el tema de la tierra y los ideales de progreso y reforma, consolidan la tendencia de la literatura como testimonio. Con la aparición del Falso Cuaderno de Narciso Espejo, Meneses rompe esa lógica y, como afirma Lyda Zacklin (1985:87) “se pone de relieve el proceso de producción del texto y que, sin sobresalirse del contorno sociocultural de donde emerge, se sirve de un lenguaje que apunta hacia lo irrepresentable, hacia lo que sin decirse abre el camino a posibilidades infinitas de significación”, y se convertirá en un escritor de gran importancia, pues la historia de nuestra narrativa cambiará desde la publicación de esa novela.

El Falso Cuaderno de Narciso Espejo se puede considerar la obra central de la narrativa menesiana, pues el autor auna en ella toda una gama de posibilidades creadoras que ya había presentado en sus cuentos y novelas anteriores. Partiendo de una anécdota sencilla, como la que se nos presenta en esta obra: contar la vida de un ser con cualquier nombre, Meneses se introduce en los caminos de la Vanguardia y será quien guíe a los nuevos escritores. Rompe con los esquemas tradicionales de la novela. Incorpora a su temática las visiones disueltas de una memoria fragmentaria. Su novela es un juego de contrapuntos de preguntas y respuestas, y de respuestas sin continuidad. El hecho de que Pedro Pérez sea la respuesta a la pregunta ¿Quién es Narciso Espejo?, no es la respuesta a todo lo planteado, puesto que en la obra hay un continuo juego de mentiras y verdades, y fue él, como pudo haber sido cualquiera.

Meneses hace que el lector tome parte creativa en la obra porque su escritura demanda la productiva participación del lector, para que sea éste quien redondee la creación novelesca. Se debate entre dos mundos: la realidad y el espejo. El narrador Juan Ruiz nos presenta un hecho concreto: las falsas memorias de Narciso Espejo. Se inicia con la explicación sobre la razón que los guía a escribir la autobiografía de Narciso Espejo, su amigo íntimo. La autobiografía propiamente dicha narrada por Narciso Espejo. Luego siguen los reportajes sobre la nube amarilla y el suicidio de Juan Ruiz. Finaliza con la tacha del documento C por el propio Narciso Espejo, que es realmente Pedro Pérez. Sobre este planteamiento tan sencillo, Guillermo Meneses desarrolla toda la trama de su novela.

I.- ESTRUCTURA DE LA OBRA

La novela El Falso Cuaderno de Narciso Espejo está estructurada en dos partes divididas a través de documentos. En ella se presenta un metalenguaje que transforma o afirma, hay una narración dentro de la narración.

Primera Parte: Expediente del cuaderno y del recuerdo.

Documento A: Explicación de Juan Ruiz.

Documento B: Explicación de Narciso

Documento C: El cuaderno Apócrifo

Teoría de los espejos.

Dramatización de la ciudad de Dios

La presencia del pecado

La lucha contra el pecado

Aparición del tirano

Los ejidos del alma

La figura del padre

La casa de la adolescencia

El acto de la feria

El compañero Juan Ruiz

Los actos de la capilla

El acto de la hostia

El acto del burdel

La muerte de la madre

El acto de la protesta

El gesto de la medalla

Segunda Parte: Legajo de la nube amarilla y del suicido de Juan Ruiz.

Documento D: Primer reportaje de la nube amarilla.

Documento E: Segundo reportaje de la nube amarilla.

Documento F: Informe sobre José Vargas, la pensión de Doña Rosita.

Documento G: Entrevista de José Vargas y Juan Ruiz.

Documento H: Visita domiciliaria a la pensión de Doña Rosita.

Documento I: Declaración indagatoria de Narciso Espejo.

Tacha del documento C: Cuaderno apócrifo.

En la Primera parte, encontramos la historia o historias, presentadas casi linealmente, de Narciso o Juan Ruiz. Paralelamente se intercalan una serie de documentos que van mostrando diferentes momentos de la vida del narrador y sirven de puente entre las dos partes en que se divide la novela. En la Segunda parte, diversos narradores revisan y corrigen el “cuaderno apócrifo” que desaparece, para aparecer como reflejo del espejo. Nos preguntamos ¿quién narra la novela?. Desde las primeras páginas comenzamos a vislumbrar esto, pero no es sino al final de la obra, en los últimos párrafos cuando terminamos descubriéndolo. Esto se debe a que los diversos textos que la componen están escritos por varios narradores.

El documento A está escrito en primera persona . Juan Ruiz es el autor de este documento.
“Soy en cierta manera, escritor. Digo en cierta manera, porque no es la literatura actividad de la cual derive mis medios de subsistencia; ni siquiera he logrado esa aldeana seguridad que produce la pequeña gloria formada por las favorables opiniones de la ciudad donde hemos nacido. (Meneses G. (s/a, 10)
Los documentos B y C, a pesar de haber sido escritos por Juan Ruiz, se presentan en primera persona y aparecen como redactados por Narciso Espejo.
Pretendo sentir la más sincera emoción al escribir estas páginas. Podría decir que quiero -con voluntad orgánica, de huesos, de nervios, de viceras- confesarme. (p.19)
Comienzo mi historia Mi nombre es Narciso Espejo. (p.22)
Los documentos D, E, F, G y H son escritos por el periodista José Vargas, amigo de Juan Ruiz y de Narciso, Pérez Ponte y el propio Narciso y quienes aparece como narradores en tercera persona. Relatan los acontecimientos que trajo una nube amarilla y el suicidio de Juan Ruiz. El documento I está narrado por Narciso Espejo, pero no como tal, sino como el hombre que recibe su autobiografía escrita por otro. En la tacha del cuaderno apócrifo o del documento C, pero desprovisto de esa imagen falseada por la visión reflejada de Juan Ruiz, el yo verdadero de Narciso Espejo, es Pedro Pérez, quien habla.

II.- CONSTRUCCION DEL ESPACIO NARRATIVO DE LA NOVELA.

José Napoleón Oropeza (1984:438) afirma: Todo en la novela es real dentro de ella, pero quizá fuera del texto nada es real: su existencia depende de los movimientos del espejo y cada reflejo podría adquirir carácter tan propio que el cuerpo final de la novela puede intuirse como inexistente.

El espacio es “virtual” ya que constantemente aparece y desaparece en el sentido que impide fijar claramente a los personajes, al espacio mismo y al tiempo. Hay movimientos constantes de recuerdos, repeticiones, avances, retrocesos. Se nos presenta la infancia, la adolescencia, la búsqueda de Dios, la presencia del pecado, la caída de la ciudad de Dios Los documentos son el basamento teórico de la narración, sin ellos no hay historia. Todo se da en el espejo para producir los reflejos falsos y comenzar nuevamente. En el Falso Cuaderno, Meneses juega con tres personajes que serán los ejes de la narración. Narciso Espejo será realmente la proyección de Juan Ruiz, narrador de la primera parte de la novela, quien en el documento A va a reflejar esta idea:
Mi interés en la persona de Narciso Espejo está basada en que Narciso posee muchas experiencias parecidas a las que dirigieron mis pasos de niño y de joven...
Narciso representa lo que yo hubiera podido ser si, en determinadas circunstancias, hubiera actuado de manera normal y no embelesado individuo que espera que la vida venga a ponerle entre las manos sus frutos. (p.23)
Por otra parte, está Pedro Pérez narrador de la tercera parte de la novela. El es la introyección de Narciso Espejo (seudónimo literario utilizado en su juventud), quien tacha del documento C lo que no considera verdadero, como es el caso del acto de la medalla. El mismo nos dice en la tacha del documento C
...el cuaderno es apócrifo de que es la obra de una vaga persona llamada Narciso Espejo y de que, además, éste no sabe si recuerda realmente o si inventa sus recuerdos.
No tenía Juan Ruiz necesidad alguna de afirmar que el cuaderno es apócrifo y de añadirle esa alusión al literario personaje de Narciso Espejo -evidentemente falso en su doble alusión al personaje que ama el reflejo de su imagen- para decirme luego que el seudónimo que yo usé en mi juventud está utilizado como persona verdadera, como ser humano que escribe sus memorias. (p.198)
Narciso Espejo, el narrador del documento C cuenta su historia de adolescente con sus conflictos religiosos y morales. El a través de las cosas externas se proyecta a sí mismo. Esto es lo que Bachelard, (1978:44) toma como el narcisismo individual y el narcisismo cósmico. Pero Narciso en la fuente no está entregado tan sólo a la contemplación de sí mismo. Su propia imagen en el centro del mundo. Narciso en La teoría de los espejos refleja lo que dice Bachelard del Narcisismo.
Yo prefiero decir que estoy presente en los crepúsculos, en los cielos encendidos de la ciudad donde nací... Prefiero dejar mi nombre en edificios de eternidad, en lo efímero de siempre, en la permanencia de lo que sólo dura un instante... Me imagino en función de los momentos eternos sobre los cuales deseo vivir el mayor tiempo posible. Comienzo por describirme en mi ciudad.(p.11)
Vemos, entonces, como Meneses recurre a la técnica del reflejo para mostrarnos el espacio narrativo desde varios ángulos. Narciso Espejo es el espejo bicelado: por una cara se refleja Juan Ruiz y por la otra Pedro Pérez. La historia narrada por Narciso Espejo es la visión de Juan Ruíz sobre Pedro Pérez. Hay aquí una visión estenoscópica como la titula Todorov, pues hay una pluralidad de percepciones. Esta situación nos lleva también a ver un movimiento irreal, como bien dice Balza, (1976:70) En este libro nada cambia, nada es otra cosa: excepto el apoyo último del texto, la ubicuidad de un espacio evasivo, móvil, que desencadena potencias íntimas como una gigantesca torre en perpetuo derrumbamiento.

III.- RELACIONES ENTRE VERDAD Y MENTIRA FICTICIA EN EL FALSO CUADERNO

Guillermo Meneses, en su obra analizada, juega el juego de las verdades y las mentiras. Toda la narración es un mundo de verdades, producto del reflejo de los recuerdos. Ya desde el título se nos presenta la falsedad del cuaderno, pues no fue Narciso quien lo escribió. Por otra parte, tenemos que al comienzo de la obra se nos dice:
Intento explicar el por qué de este trabajo; es decir, la razón que me guió para inventar las falsas memorias de Narciso Espejo.(9)
No sabemos cuál es la auténtica verdad, pues toda la trama se presenta en un constante avanzar y retroceder que impide el poder ubicar con precisión la verdad. En ese juego de verdades presentado por el autor, no sabemos determinar qué es lo verdadero y qué es lo falso; lo que nosotros, lectores, creemos que es verdad, el narrador nos dice que es falso; lo pensado como falso o donde sospechamos que hay falsedad, Narciso Espejo nos dice que es verdad. Esto nos lleva a que el lector, en determinados momentos, quede rodeado de un gran misterio, y sólo conoceremos la verdadera identidad del supuesto protagonista en el último párrafo de la novela. Esa sería una de las ventajas de la técnica de las cartas que utiliza Meneses en esta obra, ya que permite, como dice Todorov (1971:52) ...que el lector en determinados momentos queda anegado de misterio, mientras que los personajes saben perfectamente de lo que se trata, precisamente porque el lector no puede saber nada fuera de lo que ellos dicen en sus cartas.

CONCLUSION

Con esta novela, Guillermo Meneses abre caminos a la literatura venezolana dentro de las sendas de la narrativa contemporánea. Meneses logra una escritura en la que el narrador y el lector se compenetran, a medida de que el lector se adentra en el texto, que lo vive y lo comparte. Oropeza (1984: 457) dice que en Meneses La imagen no se ofrece como un concepto ya codificado: es ensoñación y es conciencia que permite el sueño de una escritura, donde la palabra ha adquirido el poder de reinventar el mundo sin que de antemano pretenda significar nada ni endurecer nada. Entre las cosas importantes está el hecho de que Meneses es capaz de introducir en la novela la noción del crudo existir inevitable, todo el mundo interior del individuo: la conciencia de la soledad, las alucinaciones. Con naturalidad tal, que permite multiplicidad de interpretaciones en el estudio de esta obra. A pesar de ese juego constante de imágenes y recuerdos, de espejos y reflejos, de mentiras y verdades, que lo hacen atemporal y que desconciertan al lector, su lectura es grata y nos empuja a leerla más de una vez, para ir descubriendo cada uno de esos misterios que el autor nos dejó en la novela.

LISTA DE REFERENCIAS

Bachelard, G.(1978). El Agua y los Sueños. México: Fondo de Cultura Económica.
Balza, J. (1969). Narrativa Instrumental y Observaciones. Caracas Universidad Central de Venezuela.
Balza, J. (1976). Los Cuerpos del Sueño. Caracas: Universidad Central de Venezuela.

Lasarte J y H. Achugar (comp)(1991) Guillermo Meneses ante la crítica. Caracas: Monte Avila Editores.
Meneses G..(s/a). El Falso Cuaderno de Narciso Espejo. Barcelona: Ediciones Nueva Cádiz.

Meneses G. (1977). Espejos y disfraces. Caracas: Editorial Arte.
Oropeza, J. N.(1984). Para fijar un rostro. Caracas: Vadell Hermanos Editores.
Todorv, T..(1971). Literatura y Significación. Barcelona: Ediciones Planeta.
Zacklin L.. (1985) La Narrativa de Guillermo Meneses. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Dirección de Cultura.

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